Stuart weitzman
Estrellas de las alfombras rojas, adoradas por las celebridades y elegidas por las chicas de la calle, los zapatos Stuart Weitzman combinan hábilmente diseño y comodidad. Pero si el nombre del diseñador estadounidense está hoy en boca de todos, fue bajo el de su padre con el que empezó. En los años 60, Seymour Weitzman fundó Seymour Shoes, una manufactura de calzado familiar en la que el joven Stuart dio sus primeros pasos. Sin embargo, no fue hasta 1986 y tras no pocas peripecias que el diseñador puso su nombre encima de la puerta. Tras el fallecimiento de su padre en 1965, el joven creador retomó el negocio junto a su hermano Warren. Años más tarde, comenzó a trabajar con una marca española, cuya manufactura compraría en 1986, creando al mismo tiempo su marca epónima. En la década de 2000, se dio a conocer al gran público gracias a algunas acciones bien pensadas. En 2002, por ejemplo, diseñó un par de zapatos adornados con diamantes valorados en un millón de dólares. Llevados en la alfombra roja de los Oscar por Laura Harring, estrella de Mulholland Drive de David Lynch, los zapatos permitieron a la marca acaparar los titulares de la prensa. Stuart Weitzman también colaboró con varias celebridades como Beyoncé, Jennifer Lopez o Taylor Swift, para quienes diseñó zapatos de escenario. Otro punto fuerte de la marca son sus campañas publicitarias. Con Gisele Bündchen contagiada por la fiebre del baile, una Gigi Hadid desnuda o la bailarina estrella Misty Copeland como protagonistas, las fotos y vídeos de la marca se volvieron virales rápidamente.
Tras la marcha de Stuart Weitzman en 2018, el diseñador puertorriqueño Edmundo Castillo tomó el relevo. Formado en la Altos de Chavon School of Design (República Dominicana), el diseñador debutó en Donna Karan, Ralph Lauren, Sergio Rossi, Tod's o Castaner antes de fundar su marca epónima en 2010. Una trayectoria rica que le valió, entre otros, recibir el Perry Ellis Award for Best Emerging Accessories Designer en la ceremonia de los CFDA Awards de 2001.
Fabricados a mano en Alicante (España), los pares de zapatos Stuart Weitzman requieren más de un centenar de operaciones cada uno. Un saber hacer de excelencia y una atención particular que convierten los salones, botines, botas altas y zapatos de tacón de la marca en piezas excepcionales.